jueves, 13 de septiembre de 2007
LLEGO LA HORA DE REIVINDICAR A LOS BURROS
¿Alguna vez te pusiste a pensar en la mala prensa que tienen los burros? De todos los animales, son los menos fashion o cool. Ninguna persona diría yo quiero ser como un burro, porque, para nosotros, burro es sinónimo de tonto, sonso, lelo, torpe, bobo, etc. Hay muchas personas que se sienten como burros. Sienten que no valen, que son torpes, que nadie los tiene en cuenta, que jamás van a hacer algo importante, que serán eternos desconocidos, que a nadie le importa si están o si no están. Si te sientes así, este libro es para ti. ¡Llegó la hora de reivindicar a los burros! No todos se sienten especiales y únicos. Miles de jóvenes viven angustiados, avergonzándose porque sienten que no son lo que quisieran ser. Se sienten los burros de sus propias historias. No conocen el valor que tienen, porque construyeron una imagen distorsionada de sí mismos. Dentro de estos ‘burritos’ están los que se sienten inferiores y los que se sienten superiores. Dos puntas opuestas que parten de una mala autoestima, de una falsa apreciación de si mismos. Antes de seguir quiero recordarte que la autoestima es cuánto nos queremos y nos valoramos a nosotros mismos. ¿Quién mejor que Dios para hablarnos de esto? Él tiene toda la autoridad para hacerlo, porque él nos creó. Dios conoce aun lo profundo de nuestro ser. Él tejió cada centímetro, cada pulgada de nuestro cuerpo. Nada se ha escapado de su voluntad y todo lo que él hace es bueno. Por eso siempre me pregunté: Si lo que Dios hace es siempre perfecto, ¿por qué nos sentimos tan insatisfechos por como somos? La respuesta es que la forma en que nos vemos a nosotros mismos no coincide con la forma en que Dios nos mira. Y esto nos pasa a todos, incluyendo a los que nos parecen perfectos. Porque es una gran mentira que los lindos, solo por ser lindos, son felices. Tal vez piensas que los populares, los atractivos, los ricos, los musculosos o los inteligentes no pueden tener una mala construcción de la autoestima. ¡Te equivocas! Todos tenemos las misma necesidades. Si hiciéramos una lista de los mejores, nos daríamos cuenta que en el mundo podrían ser felices unos 100 o 150 jóvenes. ¿Qué pasaría con los miles de millones restantes? ¡Hay algo que no cierra! ¡Fueron, son y serán felices aquellos que saben hacer lo que a Dios le agrada! Cuando pensamos que la felicidad llegará por estar entre los 100 o 150, nos desvivimos y le erramos al objetivo. En cambio, muchas personas que llegaron a tener el privilegio de ser una ‘estrella’ o un ‘famoso siervo de Dios’ se dieron cuenta de que la felicidad no se encuentra en el podio ni en el pedestal. La verdadera satisfacción no se logra por la hermosura o por ser exitoso, sino por sentirse valiosos. Tener una autoestima buena es también aceptar que podemos equivocarnos. Que no somos perfectos. Y que eso no cambia nuestro valor como personas. Podemos descansar en el amor de Dios.¡Él nos ama más allá de lo que somos o lo que no podemos ser! ¡Qué bien que suena eso!, ¿no? La clave está en entender que Dios te ha creado como una persona hermosa y valiosa. Esto significa que no pasas desapercibido delante de Dios. Fuiste moldeado por sus manos y él ha puesto un inmenso amor en su obra. Dios te ama entrañablemente, porque te hizo dentro de un plan perfecto que él llevará a cabo. Quiero que reconozcas lo valioso que hay dentro de ti. Y que descubras que aun con defectos y errores, Dios también elige burros.
CULPA V/S ARREPENTIMIENTO
El diablo siempre quiere imitar la obra de Dios, pero hace siempre de todo una versión mala, como los taiwaneses con los elementos electrónicos. La cuestión es que por cada bendición de Dios, el diablo tiene una maldición disfrazada. Dios sana, el diablo tiene sanadores falsos a su servicio, Dios da dones el diablo tiene dones engañosos, etc.Dios nos dio un arma y una bendición, que es la mejor de todas, es "el arrepentimiento". El arrepentimiento nos permite reconocer que hicimos mal y volver a estar bien con Dios, al 100%, porque Dios no tiene ningún problema en sacarnos una y mil veces de barro, limpiarnos y restaurarnos. Si Él nos manda que perdonemos 70 veces 7 es porque está dispuesto a perdonarnos muchísimo más. Como el diablo vio que esto no era bueno para sus planes inventó algo, que, a simple vista, es parecido al arrepentimiento, pero que sus consecuencias son totalmente diferentes, es la culpa. La culpa reconoce que nos equivocamos, pero no deja que volvamos a tener esa buena relación con Dios, la culpa nos hace bajar la cabeza y decir "Dios no me va a ver con buena cara".El arrepentimiento edifica, la culpa destruye. El arrepentimiento crea puentes, la culpa te corta el puente cuando lo estas cruzando.Si tuviste uno, dos, cinco o mil errores, Dios está ahí, no te mira con mala cara cuando vuelves a Él, y no te reprocha. Si el haber hecho algo malo te impide volver a Él, es más malo el no volver, que lo malo que hayas hecho.La Biblia nos dice en Hebreos 12:1-2 que como cristianos tenemos una gran carrera por delante, nuestra meta es Cristo. Pero nos dice que, como buenos corredores, no podemos correr con peso, nadie correría una carrera de velocidad llevando un piano al hombro.Nos enseña que tenemos que dejar a un lado dos cosas para poder correr bien, por un lado el pecado y por otro lado el peso. Tal vez tu crees que la culpa no es un pecado, pero te puedo asegurar que es un peso que no te deja correr, es como una red, que se te enreda en los pies y no te permite seguir.Tal vez en tu vida estás luchando con tentaciones o tendencias que se oponen a lo que Jesús quiere para ti, y muchas veces la culpa se convierte en un aliado de tus enemigos. Porque cuando caes ante una tentación, o cedes ante alguna tendencia, la culpa te quiere dejar en el piso, no quiere permitir que te levantes y sigas corriendo.Sin embargo el arrepentimiento es el que te permite recordar que estás en medio de una carrera y que es necesario levantarse y correr.Dios no está ahí para darte un golpe por lo que hiciste mal, justamente Él envió a su Hijo para que podamos levantarnos y seguir adelante, Él está para abrazarte y sanarte, no para criticarte, Él quiere lo mejor para vos. Mira lo que dice Jeremías 29:11 "Porque yo se muy bien los planes que tengo para ustedes "afirma el Señor-, planes de bienestar y no de calamidad, a fin de darles un futuro y una esperanza."No te quedes en el piso, no dejes que la culpa sea tu vencedora. El que ganó es Cristo y clavó todas nuestras culpas en la cruz (Colosenses 2:14.) Por eso, adelante! Fija tus ojos en Cristo y actúa de acuerdo a quien eres en Él.













